Los efectos de la violencia domestica son múltiples y
variadas. Vamos a dividirlas en función de la población que sufre el maltrato y
del tipo de violencia que se ejerce.
Ø En los menores
Los menores son un colectivo especialmente vulnerable
y en el que las consecuencias de la violencia son más dramáticas, tanto si se
ejerce sobre ellos como si viven en un domicilio en el que se hace uso de la
violencia entre los familiares.
Por otro lado, los estudios indican que en algunos
casos, las secuelas emocionales pueden desembocar en la reproducción en el
futuro de esta forma de violencia. Si el niño crece en un ambiente en el que el
uso de la violencia es la manera de resolver los conflictos es posible que
aprenda esta misma pauta desarrollando un déficit en las habilidades para la
resolución de problemas.
Además en estos menores aparecen
alteraciones que afectan a diferentes áreas de su desarrollo:
- A nivel físico: aparecen retraso en el crecimiento, problemas de
sueño, trastornos de la conducta alimentaria y síntomas psicosomáticos
como alergias, problemas gastrointestinales, dolores de cabeza, etc.
- A nivel
emocional: aparecen
problemas de ansiedad, depresión, baja autoestima, déficit de habilidades
sociales, estrés post-traumático y aislamiento social.
- A nivel
cognitivo:
pueden aparecer retrasos en el desarrollo verbal y del lenguaje y
alteración del rendimiento escolar.
- A nivel de
comportamiento:
conductas violentas hacia los demás, inmadurez, déficit de atención,
retraimiento y conductas autodestructivas.
Ø En la pareja
Aunque la gran mayoría de los casos de violencia son
ejercidos del hombre hacia la mujer, también existen casos en los que el
maltrato lo sufren los hombres, especialmente del tipo psicológico. Las consecuencias derivadas del maltrato las
encontramos en tres niveles:
- A nivel físico: lesiones (heridas, golpes, quemaduras, etc.),
mayor vulnerabilidad a padecer una enfermedad y descuido personal. En el
caso de las mujeres sufren riesgo de embarazos no deseados si son forzadas
a mantener relaciones sexuales.
- A nivel
psicológico: puede aparecer
estrés postraumático, depresión, ansiedad, baja autoestima, intentos de
suicidio, abuso de alcohol y otras sustancias, disfunciones sexuales,
trastornos somáticos (dolores de cabeza, problemas gastrointestinales,
malestar generalizado e inespecífico, etc.), sentimiento de culpabilidad,
sentimiento de desesperanza y vacío.
- A nivel social: actitud de desconfianza y hostilidad hacia todo
el mundo, aislamiento social, sentimiento de peligro y amenaza constantes
por parte de todo lo que les rodea.
Ø
En la tercera edad y personas discapacitadas
Estos colectivos, al igual que los menores, son
especialmente vulnerables. En estos casos, además de la violencia que sufren,
hay que sumarles la edad y en muchos casos la dependencia física y /o económica
del agresor.
Además, muchos de los casos de este tipo de violencia
nunca llegan a conocerse debido a que el anciano o la persona discapacitada no
se encuentran en condiciones de realizar una denuncia. De nuevo podemos dividir
las consecuencias en función del área afectada:
- A nivel físico: aparecen lesiones de todo tipo que en algunos
casos dejan graves secuelas e incluso la muerte, desnutrición,
deshidratación, fracturas debido a las caídas o los golpes, abandono y
falta de cuidados.
- A nivel
psicológico: depresión,
ansiedad, sentimiento de soledad e incapacidad, sentimiento de indefensión
y desesperanza, ideación suicida y problemas somáticos.
- A nivel social: aislamiento del entorno. En algunos casos la
única persona con la que se pueden relacionar es con el propio agresor.
Ø Para el agresor
Numerosos estudios coinciden en señalar una serie de
consecuencias que aparecen en la persona que ejerce la violencia:
- Incapacidad para disfrutar
de una relación de pareja o familiar satisfactoria y gratificante.
- Riesgo de ruptura y pérdida
de los familiares. Rechazo por parte de la familia y el entorno social.
- Riesgo de detección y
condena por parte de la justicia.
- Aislamiento social.
- Sentimiento de frustración,
fracaso y resentimiento.
- Baja autoestima.
- Dificultad para pedir ayuda
psicológica.
- Abuso del alcohol y otras
sustancias.